Diferencia entre autónomo y sociedad limitada en España

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Autónomos en España

La legislación española establece que cualquier persona que ejerza una actividad comercial puede hacerlo tanto a título individual como en nombre de una sociedad. Si es en nombre de una persona física, entonces todo el mundo se denomina trabajador por cuenta propia o autónomo.

Como sabrás, no son lo mismo los dos modelos: el autónomo y la sociedad limitada. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? ¿Qué modelo te permite pagar menos impuestos? Para tu información, aquí tienes una guía sobre las diferencias entre ambos modelos:

La diferencia entre una empresa individual y una empresa

Un empresario individual, como su nombre indica, es un trabajador por cuenta propia. Si se trata de emprender un negocio propio, puede decirse que el trabajo por cuenta propia es la mejor opción. Además, más que para qué sector es adecuado un trabajador autónomo, es más importante decir para qué tamaño de tienda es más adecuado un AT. Dependiendo del tamaño de la tienda, el trabajo por cuenta propia puede ser una buena opción si se está empezando o se tiene una sola tienda.

Las ventajas y desventajas de ser autónomo son las siguientes:

Ser autónomo no conlleva complicados trámites. Sólo tiene que hacer dos cosas:

1. registro en la agencia tributaria

  1. darse de alta en la seguridad social Una vez superados con éxito estos dos pasos, se le considerará autónomo.

La legislación española exige el alta fiscal con independencia de la actividad empresarial que se desarrolle y de si se tiene o no una tienda. El registro es obligatorio siempre que el negocio se realice con ánimo de lucro y tenga una finalidad económica continuada, independientemente del sector. Incluso si una persona dirige un negocio desde casa o por internet, debe darse de alta.

-El proceso de inscripción es gratuito. No tiene que pagar cuando se inscriba en la Agencia Tributaria.

-También es fácil dejar de ser autónomo. Si quieres dejar tu negocio, solo tienes que ir a darte de baja.

El trabajo por cuenta propia sólo está disponible para las pequeñas empresas.

Un negocio autónomo es un negocio con responsabilidad ilimitada. Esto significa que si la empresa tiene deudas (incluidas las multas del gobierno), se verán implicados los bienes personales del propietario.

En cambio, una sociedad limitada se aplica a varios socios que inician juntos un negocio. Aunque hay muchas formas de empresa en nuestras vidas, la creación de una sociedad limitada (S.L) (conocida como sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L)) es la forma de empresa más fácil, rápida y práctica de gestionar a gran escala y las ventajas de una sociedad de responsabilidad limitada son evidentes:

El patrimonio de la empresa se divide del patrimonio personal. Esto significa que si algo va mal en la empresa, como una gran indemnización o multa, el patrimonio personal no se ve implicado. Esto permite un mejor control del riesgo.

Esto puede aplicarse a varios accionistas de una empresa conjunta, además de a una inversión a gran escala.

El umbral de capital para crear una empresa también es relativamente bajo: en la actualidad, las SL pueden constituirse con un capital social de tan sólo 3.000 euros.

En comparación con el trabajo por cuenta propia, una sociedad limitada ayuda a mejorar la imagen empresarial y a ampliar las perspectivas de negocio.

Sin embargo, los trámites para crear una empresa son un poco más complicados.

¿Tengo que pagar más impuesto de sociedades que un autónomo?

En primer lugar, debes saber que los autónomos están sujetos al IRPF por ser personas físicas. El tipo del IRPF en España se basa, por ejemplo, en los ingresos. En general, el tipo se sitúa en torno al 20% para las rentas bajas. Para las rentas altas, el tipo impositivo puede llegar al 50%. Por lo tanto, para las pequeñas empresas, el autoempleo es una buena opción. Por el contrario, con ingresos altos hay que pagar muchos impuestos.

En cambio, una sociedad limitada está sujeta al impuesto de sociedades (y no al impuesto sobre la renta de las personas físicas). Según la Ley del Impuesto de Sociedades, el tipo actual del impuesto de sociedades es del 25%, lo que significa que el tipo por defecto es del 25%, independientemente del volumen de negocios de la empresa.

En resumen, para las operaciones de renta baja, el impuesto sobre la renta de las personas físicas será menos gravoso. Sin embargo, si los ingresos aumentan, el impuesto de sociedades es más rentable.

Nota: Para las nuevas empresas, el Estado fomenta el espíritu empresarial pagando sólo el 15% de los beneficios durante los dos primeros años.

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