Quiebra de la empresa: responsabilidades del director general

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Insolvencia de la empresa

No es infrecuente que las sociedades de responsabilidad limitada se declaren en quiebra por no poder hacer frente a sus deudas. La gran ventaja de una sociedad limitada es que los accionistas no son personalmente responsables, por lo que sus bienes personales no se verían afectados.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la «responsabilidad limitada» sólo se aplica a los accionistas, pero no al representante legal (administrador) ni al director general. Según el artículo 163 de la Ley Concursal, las causas de insolvencia de una empresa pueden calificarse como fortuitas o insolvencia culpableLa insolvencia fortuita es, como su nombre indica, la quiebra de una empresa debido a factores externos como la recesión económica, la elevada competencia, etc. La insolvencia culpable se debe a algunos factores humanos o a una negligencia grave (por ejemplo, la empresa realizó cuentas falsas, actos ilegales, transferencia ilegal de fondos de la empresa, etc.). Si la causa de la quiebra de la empresa se considera culpable, el representante legal se encontraría responsable del pago de las deudas.

Nota: Si el representante legal puede demostrar que la quiebra de la empresa no está relacionada con sus acciones, entonces puede quedar exento de pena.

El director general de la empresa también se vería afectado

En primer lugar, es importante entender la diferencia entre apoderado general y director.

La ley establece que sólo el representante legal (administrador) tiene derecho a gestionar la empresa (Administrador en español). La firma o autorización del representante legal es necesaria para acceder a los fondos de la empresa y firmar contratos para la empresa. El representante legal es nombrado por la Junta General de Accionistas. Normalmente, el representante legal de una gran empresa no es una sola persona, sino un «consejo de administración».

El representante legal puede estar demasiado ocupado para ocuparse de todos los asuntos de la empresa. Por ello, la ley permite al representante legal autorizar a otra persona para que represente a la empresaa saber «apoderado». Existen dos tipos de apoderados, el primero es el «apoderado especia «l, que es una persona que está autorizada para hacer una cosa concreta en nombre de la empresa (por ejemplo, firmar un contrato). Esta autorización es temporal, y cuando se firme ese contrato concreto, el apoderado dejará de representar a la empresa.

El segundo es el apoderado general, es decir, la persona que puede hacer una amplia gama de cosas en nombre de la empresa (por ejemplo, transferir dinero, depositar dinero, firmar contratos, etc.). Este tipo de autorización no suele ser específica, y el apoderado puede ejercer diversas facultades.

A la vista de estas dos distinciones, el artículo 163 del Código Concursal establece que el apoderado general, al igual que el representante legal, también sería responsable en caso de insolvencia culpable siempre que la insolvencia cause estén relacionadas con la actuación del apoderado general. En tal caso, los bienes personales responderán del pago de la deuda de la empresa.

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