Venta de acciones de una SL española

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Transmisión de liebres en SL

Una de las formas más comunes de explotación o establecimiento empresarial en España, al margen de los autónomos , es la Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL), que se caracteriza porque su propiedad está dividida en participaciones sociales. Se dice que el titular de las participaciones (es decir, los socios) es el propietario de la sociedad, ya que sólo los socios tienen derecho a participar en los beneficios de la sociedad.

Dos formas de que un accionista abandone una empresa

Existen dos formas en las que un accionista puede abandonar una empresa si desea separarse de ella o dejarla.

La primera es vender sus acciones, lo que significa que el accionista deja de estar vinculado a la empresa.

La segunda es la retirada de la inversión, lo que significa que el accionista recupera el dinero invertido en la empresa y, si ésta obtiene beneficios o pérdidas, obtiene un porcentaje de las acciones y una parte relativa de los activos de la empresa.

La transferencia de acciones requiere el consentimiento de los demás accionistas

La Ley de Sociedades Anónimas española establece que la transmisión de acciones de una sociedad anónima requiere la aprobación de la junta general de accionistas de la sociedad. Sólo con la aprobación de la junta general pueden los accionistas transmitir sus acciones.

Si los accionistas no dan su aprobación, puede deberse a que haya otros accionistas o a que la propia sociedad quiera comprar las acciones.

La ley lo prevé porque los accionistas y la propia sociedad tienen derecho de tanteo (derecho de adquisición preferente). En otras palabras, las acciones sólo pueden transferirse a un tercero si el accionista o la propia empresa renuncian a la compra.

Nota: En caso de transferencia de acciones a un cónyuge, hijo o progenitor, no es necesario el consentimiento de la junta general de accionistas.

Procedimientos para la transferencia de acciones

La transmisión de acciones es relativamente sencilla y sólo requiere un contrato de compraventa de acciones entre el vendedor y el comprador. La ley exige que el contrato sea firmado por un notario público y no en documento privado.

Además, el contrato debe ir acompañado del acta de la junta general de accionistas.

Nota: Aparte de la firma del contrato de compraventa, no se requiere ninguna formalidad adicional para que la transferencia de acciones sea efectiva, ni es necesario inscribirla en el registro mercantil.

Los accionistas no pueden retirar la inversión sin motivo.

También es importante señalar que, según la legislación española, un accionista no puede retirar su capital a voluntad. Esto significa que si un accionista quiere «abandonar» unilateralmente, esto no es posible. Si un accionista desea abandonar la sociedad, deberá alegar los motivos previstos por la ley; de lo contrario, no podrá hacerlo a menos que todos los demás accionistas estén de acuerdo.

La Ley de Sociedades prevé que un accionista pueda retirarse en determinadas circunstancias, como si la sociedad cambia de sector, si la sociedad no paga dividendos durante cinco años consecutivos, si la sociedad traslada su domicilio legal al extranjero, etc. Aparte de estas circunstancias, los accionistas no pueden retirarse unilateralmente.

En resumen, un accionista que desee abandonar con éxito una empresa necesita la cooperación de los demás accionistas, de lo contrario el dinero invertido tendrá que permanecer en la empresa.

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